¿Cómo dibujan el número?
El Gobierno volvió con los datos del INDEC a decir que la pobreza está bajando en la Argentina.
Según el organismo, el 28,2% de la población fue pobre en el segundo semestre de 2025 y la indigencia se ubicó en 6,3%. Números que se contradicen con otras mediciones de la vida real y no tienen lógica científico-metodológica.
“Dato mata relato”, pero “megarelato mata datos”.
La pregunta que nos hacemos todos: ¿Dónde están esas personas que supuestamente dejaron de ser pobres?
Porque lo que se ve en la calle es otra cosa. Lejos de bajar, la pobreza parece haber aumentado -y mucho- en estos últimos dos años y medio. Una investigación del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG) estableció el número verdadero en un 73,7 por ciento.
Por eso, cuando se raspa apenas la superficie, lo que aparece no es una mejora real, sino un entramado de decisiones político-metodológicas, omisiones y reinterpretaciones que permiten construir una ilusión estadística en medio de un deterioro evidente de la calidad de vida de la población.
La inconsistencia más brutal es que, al mismo tiempo que dicen que baja la pobreza, el consumo masivo se derrumba (y no solo en alimentos, sino también en bienes durables). Lo mismo sucede con otras variables, como el desempleo en aumento, la destrucción de cientos de miles de puestos de trabajo registrados, los aumentos salariales corriendo por detrás de la inflación, etc. A eso se suma un crecimiento sostenido de la morosidad en créditos y tarjetas, señal de que las familias están cada vez más ahogadas.
¿Dónde esta la trampa?
El INDEC utiliza un criterio estrictamente monetario para medir la pobreza, es decir, quien supera el ingreso necesario para cubrir la Canasta Básica Total (CBT) deja de ser considerado pobre.
Hoy, ese umbral ronda los 1,4 millones de pesos por mes para una familia tipo (dos adultos y dos menores). La primera truchada estadística está en la ponderación de los indicadores de la Canasta, que está desactualizada y no mide lo que realmente consume el pueblo. Sigue basada en patrones de consumo de 2004/2005, ignorando transformaciones clave en la vida cotidiana como servicios digitales, internet, telefonía móvil y, sobre todo, el peso creciente de tarifas como luz, agua, gas y transporte.
Todos estos indicadores están subvaluados en la canasta y algunos ni siquiera aparecen. Hoy en día, con el neoliberalismo gobernando, gran parte del sueldo de un trabajador promedio se va en todos estos gastos; ni que hablar si le sumamos el alquiler. Además, los sueldos de cualquier trabajador crecieron muy por debajo de estos precios. Este dibujo hace también que la inflación esté mal medida, ya que el índice se basa en la misma Canasta Básica desactualizada que estamos analizando.
La segunda truchada -y esta es la más burda- es que el organismo empezó a meter ingresos como la AUH, la Tarjeta Alimentar, entre otros, que antes no aparecían en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH). O sea, agrandaron la base de ingresos actual y después la compararon con períodos donde esos mismos ingresos no estaban incluidos (aunque las familias ya los cobraban).
El resultado es que, en los papeles, los sectores no registrados aparecen con mejoras de ingresos muy por encima de los registrados (privados y públicos). Pero eso no pasó en la realidad, más bien al revés: cuando los ingresos caen, los informales suelen ser los más golpeados. Encima, hay una contradicción bastante evidente: esos mismos programas sociales que el gobierno vive criticando son los que hoy le permiten mostrar una supuesta baja de la pobreza.
Con esta modificación metodológica, la medición actual ya no es comparable con la de hace dos años y medio. Para que lo fuera, tendrían que reempalmar o recalcular las series viejas con la nueva metodología. Pero no lo hicieron, y claramente no fue un descuido. Si lo hicieran, la pobreza de hace dos años y medio daría bastante más baja de lo que se decía en ese momento. Y eso, claramente, no le conviene a Milei y sus secuaces.
Establecer el megarelato
Lo que emerge de este cuadro es que el gobierno no solo impulsa un plan neocolonial de ajuste contra la mayoría del pueblo argentino, sino que al mismo tiempo necesita construir una narrativa que lo niegue, ya que todavía hay una base importante de sus votantes que, a pesar de la miseria que están pasando, siguen teniendo esperanzas. Por eso este mamarracho en todas las estadísticas que presentan. La pregunta que muchos deberían hacerse ya no es si los números cierran o no -porque bien medidos, está claro que no cierran-; la verdadera cuestión es cuánto tiempo más se puede sostener un relato que choca todos los días con la realidad que vivimos millones de argentinos.
LOS DATOS QUE CONTRADICEN EL RELATO
JUBILACIONES
- -9,3% fue la caída real promedio de las jubilaciones en 2025
- -30% fue el derrumbe real de las jubilaciones mínimas respecto a 2023, afectando al 70% de los jubilados
CONSUMO MASIVO
- -10,2% fue la caída interanual del consumo masivo en 2025
- -22,3% fue el desplome del consumo en el peor momento de 2024, en plena fase inicial del ajuste.
INGRESOS
- -14,8% caída real de los salarios públicos en 2025 vs 2023
- -2,1% fue la caída real de los salarios registrados en 2025
- -21,3% fue la pérdida real de los ingresos informales antes del “dibujo” metodológico del INDEC.
EMPLEO
- 7,5% alcanzó el desempleo en 2025, subiendo desde 5,7% a fines de 2023
- +200.000 empleos registrados se perdieron desde fines de 2023
SERVICIOS
- +344% subió la luz durante la gestión Milei, muy por encima de la evolución de los salarios y la inflación (que fue del 171%)
- +617% aumentó el gas, siendo uno de los servicios que más golpeó el bolsillo
- +386% subió el agua
TRANSPORTE
- +640% aumentó el transporte público desde el inicio del gobierno, muy por encima de la inflación
- +1000% llegó a subir el boleto de colectivo en el AMBA (además recortaron la frecuencia)
ALQUILERES
- 45% del salario es lo que representa hoy un alquiler promedio, llegando en muchos casos a más del 70%
ENDEUDAMIENTO FAMILIAR
- +55% fue el aumento real de la deuda con tarjetas de crédito entre 2024 y 2025
- 61% del uso de tarjetas se destina a comprar alimentos
- 9,3% fue la morosidad total de los hogares (créditos en general) en diciembre de 2025, más del triple que el 2,5% del año anterior.
-Organízate y toma partido-