Tuvimos y tenemos la suerte, de vivir en nuestro país el trascurso de un proceso político de transformaciones, donde se observa como la prensa es utilizada por la clase dominante como un instrumento de manipulación política; de cruzarnos cotidianamente con opiniones y comentarios instaurados por cierto sector de la prensa que no se corresponden con la realidad que vivimos; esta historia viva, nos ayuda a comprender lo que ocurrió y ocurre en el mundo con respecto a las experiencias históricas del socialismo en otros países -con la debida aclaración al lector, de que la prensa del capitalismo mundial y su aparato de propaganda, es infinitamente más poderoso que cualquier monopolio mediático local.

  El Comunismo está difamado en el mundo occidental pro-capitalista, por ese excelente trabajo de la prensa del capitalismo imperialista, ya sea en cine, prensa, documentales, literatura, buscadores de Internet, lo que predomina, lo que es mayoritario son nociones anti-comunistas. Esto responde a la naturaleza misma de una batalla de ideas; las ideas del comunismo son combatidas por las clases privilegiadas.

  Pero como se dijo sabiamente: “la verdad es hija del tiempo, no de la autoridad”. Y las ideas resurgen y las mentiras se caen.

  Algunos sostienen que debido a esta injusta difamación, lo conveniente sería llamarse de otra forma, por múltiples razones ese razonamiento es erróneo, primero: llames como te llames, si tu linea política es la correcta y va en contra de los intereses de las clases dominantes, en muy poco tiempo estarás tan difamado mediáticamente como cualquier otro nombre o agrupación, ejemplos sobran; Segundo: Esa idea de “arrancar de cero”, solo sirve para desperdiciar lo logrado, Rodolfo Walsh escribió: “Nuestras clases dominantes han procurado siempre que los trabajadores no tengan historia, no tengan doctrina, no tengan héroes ni mártires. Cada lucha debe empezar de nuevo, separada de las luchas anteriores. La experiencia colectiva se pierde, las lecciones se olvidan. La historia aparece así como propiedad privada cuyos dueños son los dueños de todas las cosas”. Por ende, transmitir una idea política en el transcurso de la historia y en la consciencia de las masas, no es equiparable al método instantáneo y finalista del marketing tradicional que agota su objetivo inmediatamente, porque la historia ya fue una, ya existieron bastas experiencias, elementos de formación, etc; independientemente de las desviaciones y errores que se hayan cometido, “la del comunismo es la mayor causa en la historia de la humanidad” decía Nelson Mandela, y “las verdades del marxismo son invencibles y convencen a cualquiera.” decía Fidel Castro; Por tercera y última razón: “El socialismo es la ciencia del ejemplo” decía Ernesto Guevara, esto significa que en última instancia es la predica con el ejemplo y la coherencia el que trae la referencia y la simpatía de los vecinos. Es decir, no importa que tan difamado este el comunismo, si luego el militante comunista es ejemplo de compañerismo en su lugar de trabajo, es el referente que lucha por su barrio, es solidario con los demás, conserva la coherencia política, etc. Incluso se produce en ocasiones el efecto contrario,  los vecinos comienzan asociar a los anti-comunistas con lo contrario, con el egoísmo, la aporofobia y la falta de valores sobre el prójimo.