Independientemente de su origen histórico en la Revolución Francesa de 1789, dónde los que apoyaban el antiguo régimen monárquico tales como la nobleza, el clero y la aristocracia se sentaban del lado derecho, mientras que los comuneros, los comerciantes y otros actores se sentaban del lado izquierdo. Hoy día asumió múltiples interpretaciones: –La participación del gobierno en la economía debe ser intervencionista (izquierda) o “no intervencionista”(derecha) -La participación del gobierno en los asuntos éticos debe ser mínima (izquierda) o intervencionista (derecha) – Los partidarios del cambio social, “progresistas” (izquierda) y aquellos que prefieren mantener el orden establecido “conservadores” (derecha). -Creencia en que la sociedad humana es maleable (izquierda) o fija (derecha). -Partidarios de una mayor igualdad social (Izquierda), tolerancia o legitimación de la desigualdad social (Derecha).-
La distinción más completa y que absorbe a muchas de esas otras, es la que plantea el debate en cuanto a las características del ser humano en sí mismo, es decir ¿cuál es el comportamiento o “naturaleza” humana?. La derecha sostiene que somos innatamente “codiciosos”, “egoístas”, “individualistas”, “crueles”, “violentos”, “agresivos”, etc.
Entendiendo lo “innato” como algo que no puede modificarse por el entorno. Y la Izquierda entiende que es el entorno social (contrario a lo “innato”), algo adquirido del medio donde uno se desenvuelve, el que nos empuja a desarrollar esas características. Por eso la izquierda parte del que ser humano es –o al menos puede llegar a serlo si se le cambia el entorno social-, “bueno”, “altruista” ”solidario” “comunitario”. Distinción que es el punto de partida para ponernos de acuerdo en “cómo nos organizamos socialmente”.
Para nosotros que somos de izquierda, el entorno social que fomenta el capitalismo, el “sálvese quien pueda”, el “reviéntese el más débil”, la competencia, la codicia y el lucro, es quien deshumaniza a los hombres y mujeres, es quien premia y fomenta valores negativos. Entorno social generado, que luego se “naturaliza” culturalmente.-